jueves, 5 de abril de 2012

Te miré a los ojos y lo sabia todo, y a la vez no sabía nada.

Te miré a los ojos y no te reconocí, quizás porque yo también he cambiado, quizás porque el tiempo desgasta a las personas, quizás porque  nos perdimos y no sé si te volvi a encontrar, quizás porque no te encontraba en mis ojos, en mi corazón, o quizás si, te encontré demasido rápido. Todo pasa tán rápido..
Te miré a los ojos y te reconocí, es  un poco contradictorio, quizás no. Sabia quién estaba detrás de esa mirada, sabía que había detrás de ese brillo en los ojos. Sabia que si, y sabía que no.
Te miré a los ojos y lo sabía todo, y a la vez no sabía nada, sentí estar en el cielo, y también en el infierno.
Cuando te miré volví a aquel lugar, volví a sentir ese momento de eternidad, pero a la vez, sentí que todo se rompía en cachitos y que nada volvería a ser lo mismo.
No tengo respuesta tus preguntas, no puedo resolver tus miedos, no puedo darte lo mismo que ayer, no puedo.
Quizás porque ninguno de los dos somos los mismos, quizás porque somos personas que nos conocemos tan bien que no nos reconocemos, quizás porque conozco el fondo de tu alma, pero no conozco lo demás.
Quizás nuestro momento pasó y me estoy aferrando a un recuerdo nítido que cada vez se difumina más,  o quizás me estoy acercando a un nuevo recuerdo.
Quizás… No lo sé.
No pido nada, ni siquiera tiempo, pero a la vez te pido todo, te pido la eternidad.
No te daré nada, ni siquiera te dejaré entrar en mi alma, pero, a la vez, te daré la eternidad. 

MOMENTOS DE ETERNIDAD

MOMENTOS DE ETERNIDAD.

En algún rincón de mi mundo, donde ya no corre el tiempo…

me atrevo a quitar la coraza que rodea mi alma, a ser yo misma y  a poder decidir quien soy yo realmente.
El tiempo pasa y nada cambia.
¿Tenemos la eternidad? Las agujas del reloj no paran y la vida sigue, pasamos toda nuestra vida intentando saber quien somos sin ni siquiera pararnos a pensar en que necesitamos para poder llegar a ser quienes somos, personas libres.
Vivimos atados en una sociedad que tiene miedo, miedo a nacer y miedo a morir. Diría que tienen miedo a cortar los hilos que nos mueven, cual marionetas en un teatro.
El amor se caduca en nuestro corazón si no lo cuidamos y sobre todo, las personas cambiamos con el tiempo que nunca se para,
Pero que cuando el tiempo se para, podemos llegar a estar en el infinito y lo mejor de todo, es que podemos tener ese momento de eternidad, ese momento de estar solo nosotros flotando en un universo que no existe mirándonos a los ojos y amándonos hasta el último rincón de nuestro corazón.
Quizás sea eso lo que hace fallar al mundo, a las personas, quizás muchas veces no sabemos mirar más allá o simplemente, tenemos miedo de mostrarnos tal como somos.
Yo sigo teniendo miedo, quizás sea la persona más miedica que conozcáis, pero yo tuve ese momento de eternidad y ahora sé que puedo ser feliz y que puedo ser libre.
Nos falta tiempo y nos falta amor, que es lo que mueve todo.
Nos falta liberarnos y poder gritar al mundo que somos libres, no dentro de la sociedad en la que vivimos, sino, que somos libres dentro de nuestro corazón, que hemos roto con todas las barreras que nos ensucian el alma y que le decimos que si a la vida, y al amor.
Yo, hoy le digo que sí, que no me arrepiento de nada del pasado, que todo lo que nos pasa es para enseñarnos algo, y yo, puedo decir con certeza que, cuanto más abajo caigas, más arriba llegas.
Si tuviera que dar un consejo desde el corazón, sería que seais libres de los miedos, no que no los tengáis, si no que  os enfrentéis a ello.
Dejar atrás lo que deberíais hacer y que os despeinéis un poco, no pasa nada por gritar y por hacer lo que realmente quieres hacer porque eso, será lo que te hará feliz, antes o después, porque…¿Si tu no haces lo que realmente quieres, que esperas de la vida?
Nunca te canses de poder encontrar tu momento de eternidad.
Todo el mundo tiene dos caras en la sociedad,
 y en tu alma, ¿ cuantas caras tienes? 

Deseo poder llegar otra vez al infinito.
Y poder decirte en el oído, gritándole al mundo , que tu, también eres mi infinito.
La imaginación tiene alas, y vuela.