Te miré a los ojos y no te reconocí, quizás porque yo también he cambiado, quizás porque el tiempo desgasta a las personas, quizás porque nos perdimos y no sé si te volvi a encontrar, quizás porque no te encontraba en mis ojos, en mi corazón, o quizás si, te encontré demasido rápido. Todo pasa tán rápido..
Te miré a los ojos y te reconocí, es un poco contradictorio, quizás no. Sabia quién estaba detrás de esa mirada, sabía que había detrás de ese brillo en los ojos. Sabia que si, y sabía que no.
Te miré a los ojos y lo sabía todo, y a la vez no sabía nada, sentí estar en el cielo, y también en el infierno.
Cuando te miré volví a aquel lugar, volví a sentir ese momento de eternidad, pero a la vez, sentí que todo se rompía en cachitos y que nada volvería a ser lo mismo.
No tengo respuesta tus preguntas, no puedo resolver tus miedos, no puedo darte lo mismo que ayer, no puedo.
Quizás porque ninguno de los dos somos los mismos, quizás porque somos personas que nos conocemos tan bien que no nos reconocemos, quizás porque conozco el fondo de tu alma, pero no conozco lo demás.
Quizás nuestro momento pasó y me estoy aferrando a un recuerdo nítido que cada vez se difumina más, o quizás me estoy acercando a un nuevo recuerdo.
Quizás… No lo sé.
No pido nada, ni siquiera tiempo, pero a la vez te pido todo, te pido la eternidad.
No te daré nada, ni siquiera te dejaré entrar en mi alma, pero, a la vez, te daré la eternidad.